La foto más célebre de Luis Garicano Gabilondo (Valladolid, 1967) es una imagen del experto economista explicando a la reina de Inglaterra, Isabel II, por qué nadie pudo predecir y atajar la crisis. Garicano, que cursó Económicas y Derecho en Valladolid y cuya vida profesional se ha desarrollado en Chicago y Londres, participará mañana en el acto de apertura del curso económico regional, que presidirá el jefe del Ejecutivo de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, en la Feria de Valladolid, evento en cuya organización participa EL NORTE DE CASTILLA.
-De esta crisis, como de las anteriores, saldremos. ¿Se atreve a vaticinar cuándo y en qué situación quedará España?
-Muy despacio y en una situación extremadamente preocupante. Más allá de la crisis que tienen todos los países, España tiene sus propios problemas, los derivados de la burbuja inmobiliaria, que va a continuar afectando, cada vez más, a los balances de bancos y cajas de manera muy negativa en próximos meses y los derivados de la pérdida de competitividad sufrida en los últimos 10 años y las consecuencias de esta pérdida, el déficit exterior y la deuda externa generados en esos años.
-¿Qué se puede sacar en positivo de una crisis como la que vivimos?
-Se puede utilizar la crisis para hacer reformas que serían inconcebibles de otra manera. El sentido de urgencia en la sociedad es palpable y los políticos deben movilizarlo.
-¿Los dirigentes políticos y económicos han pecado de mirar hacia otro lado e ignorarla?
-Sí. Los dos partidos juegan a que pase el tiempo y la crisis 'desaparezca'. El PSOE no tiene interés en enfrentarse con nadie y el PP piensa que el Gobierno no puede ganar después de tal desastre.
-El déficit público ha levantado aceras, retejado consultorios médicos y centros municipales para luchar contra la crisis. ¿Es un despilfarro? ¿Ese esfuerzo económico debía haber perseguido un plus de calidad?
-Me parece un despilfarro. España no es EE. UU. No nos podemos dedicar a gastar lo que no tenemos. Las inversiones que se hagan tienen que ir destinadas a aumentar la competitividad del país a largo plazo, no a poner parches.
-¿La recesión actual precisa medidas pactadas entre el Gobierno y la oposición?
-Sí. Es crucial. Es necesario convencer a los mercados de capitales de que España tiene capacidad política para salir de la crisis; si no, van a dejar de prestarnos. También es necesario empezar a caminar en una senda de crecimiento a largo plazo que nos permita crear los millones de trabajos y recaudar los miles de millones de euros de déficit que la crisis va a generar. Para ello, lo más importante es acordar reformas del mercado laboral; educativas, que aumenten la calidad de la educación secundaria y de la universidad; del mercado inmobiliario, sobre todo del de alquiler, que faciliten la puesta en circulación del enorme stock de casas vacías; sanitarias, que aseguren la sostenibilidad de un modelo que funciona muy bien, pero que va a tener problemas a largo plazo; y de la administración de justicia, que aseguren que las leyes se cumplan.
-Usted defiende que uno de los grandes problemas de España es el 'café para todos'. ¿Tan malos son los convenios colectivos? ¿La falta de esta regulación no perjudica al más débil, al trabajador?
-El café para todos es un desastre en universidades, en administraciones y en empresas. Supone que trabajar más y mejor no sirve para nada, que los que pasan de todo tiene el trabajo asegurado. Esto daña muchísimo la competitividad de las empresas. La regulación dual actual, con unos trabajadores extremadamente protegidos y otros (temporales, de economía sumergida, autónomos, parados ...) extremadamente desprotegidos, sí que perjudica a los débiles. Lo que hay que hacer es crear empleos y crear riqueza y no creerse que por legislar subidas salariales o protección se resuelven mágicamente los problemas.
-Usted ha salido de las aulas de la Universidad de Valladolid, ¿hacia dónde debe encaminar sus pasos esta institución centenaria para presumir de futuro?
-Como siempre en la vida, es necesario elegir. No se puede ser bueno en todo. Hay que concentrar recursos en dos o tres áreas estratégicas y usar los recursos para traer buenos investigadores.
-¿Apoyar la investigación es una necesidad urgente?
-Es crucial. España ha crecido los últimos 40 años a base de usar más materiales, más trabajadores y más capital, usando las ideas de otros países. A partir de aquí, ya no podemos decir que inventen ellos. El crecimiento, una vez que un país está en la frontera tecnológica, tiene que estar basado en innovación, en nuevas ideas.
Fábrica de parados
-Se dice que la universidad es una fábrica de parados, ¿comulga con esa idea?
-Sí, ahora mismo lo es. Los estudiantes, en vez de adquirir capital humano, lo pierden. Pierden los buenos hábitos de asistir a clase, de hacer los deberes, etc. del colegio o instituto, y ganan hábitos tales como jugar a las cartas y al Playstation en horario de trabajo y salir de copas entre semana. Para cuando terminan la carrera, muchos no pueden hacer un trabajo sencillo que requiera simplemente atención y regularidad. En definitiva, las universidades funcionan en muchas ocasiones de manera soviética: nosotros hacemos como que os enseñamos, vosotros hacéis como que estudiáis. Hay excepciones gigantes, claro. Uno de los mejores matemáticos aplicados del mundo es profesor, y fue rector de la de Valladolid, Jesús María Sanz Serna. Pero no hay incentivos para que los estudiantes estudien ni para que los profesores investiguen y enseñen.
-¿Qué solución plantea?
-Que las universidades sean autónomas de verdad, que puedan elegir profesores y decidir lo que les pagan, que puedan cobrar a los estudiantes por estudiar, junto con una política generosa de becas, que las clases sean obligatorias, como en EE. UU., y que dejen de funcionar como cooperativas, en las que estudiantes, profesores y demás personal eligen al rector y éste está atado de pies y manos. El rector debe ser elegido por un consejo externo que pueda poner firmes a los que en ellas trabajan si hace falta. En fin, sentido común.
-¿Puede soportar una economía el peso de funcionarios europeos, estatales, autonómicos, provinciales y locales, sociedades y empresas públicas, fundaciones etc., etc.?
-No. Este es un problema muy difícil de solucionar, la verdad.
-Valladolid y Castilla y León han vivido en las últimas décadas de las cuatro ruedas, ¿se puede superar esa dependencia?
-Hay que fomentar la bici. Es un placer, es sano, y no contamina. Yo en Londres voy en bici al trabajo... Jugándome la vida, todo hay que decirlo.