El vallisoletano Francisco J. Fonseca Morillo es doctor en Derecho por la Universidad de Valladolid (UVa) y licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid, así como profesor de Derecho Internacional Público en excedencia de la UVa. En su nuevo cargo al frente de la Comisión Europea en España, Fonseca asume el reto de seguir «comunicando Europa» a través de las propuestas, quejas e impresiones de los ciudadanos españoles ante Bruselas.
Sucede a González Vallvé como responsable de la Comisión Europea en España, ¿cómo afronta el reto y más en el contexto actual?
Afronto la dirección con mucha ilusión y ganas de consolidar el excelente trabajo del amigo José Luis González Vallvé, en un momento en el que estamos a la expectativa de numerosos e importantes acontecimientos que van a tener lugar en un futuro cercano que afectan a Europa y sus ciudadanos.
¿Cuáles son sus retos inmediatos?
Tras las elecciones al Parlamento Europeo se constituirá la nueva Comisión Europea, que va a correr paralela a la puesta en marcha del Tratado de Lisboa y que será contemporánea a la presidencia Española de la UE. Casi toda la actualidad europea va a girar en torno a estos ejes, inter-relacionados entre sí. Con certeza, estamos en vísperas de una nueva era para las instituciones europeas.
La UVa despunta en Estudios Europeos y tanto usted como su antecesor en el cargo mantienen lazos con la institución académica.
Le agradezco que resalte la vocación europeísta de la UVa, porque es mi alma mater y allí incubé el 'virus europeísta'. Aprovecho para agradecer a mis colegas del Instituto de Estudios Europeos por su incansable labor de estudio y divulgación y para rendir homenaje a los dos rectores claves en esta vocación, Justino Duque y Fernando Tejerina.
¿Sigue quedando 'muy lejos' Europa?
Es cierto que tanto las instituciones como la idea de 'Europa' se ha ido haciendo más lejana. Por eso las instituciones europeas tienen que hacer un esfuerzo permanente, es la principal razón de ser de la representación de la Comisión Europea en España. Tenemos que comunicar, no informar. Y también debe contribuir la clase política. Por ejemplo, no puede ser que nos acordemos de Bruselas en las tres semanas previas de campaña electoral europea. Otro elemento más es la ciudadanía activa. Para el ciudadano europeo, Europa es un conjunto de derechos difusos, pero eso no es todo. Hay que plantearse ¿qué puedo hacer yo por la UE? Europa es una construcción que todos tenemos que sostener.
¿Se queda en una mera anécdota que Castilla y León sea la región más grande de Europa?
Castilla y León hace grande a la UE aportando mucho más que kilómetros cuadrados, nuestra comunidad aporta un ejemplo de éxito que enorgullece en Europa y que sirve de inspiración a regiones incorporadas en los últimos años que ven cómo hemos avanzando en renta e infraestructuras para acercarnos a la convergencia europea. En 1985 nuestra renta era de un 61% respecto a la media comunitaria y en estos momentos estamos en un 99%, prácticamente en la media de riqueza per capita de la Unión Europea.
Sin embargo, España será el último país europeo en salir de la crisis, según los expertos, ¿dónde está la receta, si la hay?
Cada país debe de buscar su vía, cada situación es diferente. No quiero tampoco entrar mucho en el debate nacional porque ése tampoco es mi rol. Lo que sí puede decir es que a nivel europeo se ha hecho un esfuerzo enorme para luchar contra la crisis. Solamente para logar el mantenimiento del sistema crediticio bancario las haciendas públicas han invertido más de 2.000 millones de euros. Ese impulso ha sido gracias a la buena actuación del Banco Central Europeo. Además, para que la situación no se repita, los 27 ya han tomado la decisión de crear nuevas instituciones para vigilar el funcionamiento de los mercados bancarios, de valores, y de seguros.
A su juicio, ¿qué error se ha cometido para entrar en esta crisis económica?
España arrastra un problema de competitividad por disfunciones en el mercado: escasa movilidad geográfica en el mercado laboral, rigidez en los contratos de trabajo, falta de inversión en tecnología y en formación. Esto ha resultado en baja productividad que tradicionalmente se ha intentado compensar vía inflación o vía devaluaciones (cosa que ya no podemos hacer dentro del euro). Luego ha habido una falta de diversificación de nuestra economía, demasiado dependiente de dos sectores, construcción y turismo, y unos altos niveles de endeudamiento privado debido a una baja tasa de ahorro que han conllevado la necesidad de financiarse en el exterior. Las soluciones, a corto plazo, pasan por estimular la economía con ayuda del Estado para reactivar el consumo e insuflar confianza en los mercados. A largo plazo, establecer una estrategia tendente a invertir más en educación y formación y en nuevas tecnologías.
Centrándonos en Valladolid, ¿tan importante es la continuidad de Renault para certificar la estabilidad de toda una provincia?
Es evidente que la continuidad de Renault es muy importante para la provincia, la Comunidad y a escala nacional, pero para que sea viable y competitiva tendrá que adaptarse. El futuro está en visualizar cómo serán los coches del futuro y prepararse para fabricarlos de manera competitiva. Ésta es la solución inevitable, no solo para la industria del automóvil sino para toda nuestra economía.
Fuente: www.diavalladolid.es